viernes, 31 de agosto de 2012

Veritatis




Los recuerdos son arrojados al espejo, golpeados contra el fondo de un azulejo, destrozados y armados de uno a otro momento.

Verdad es recuerdo, conciencia real de aquel suceso.

El miedo impera en las mente, ansia y angustia, temor y desdicha, el miedo es sentir una vida vacía de la dicha.

Verdad no es silencio, no calla ante el miedo.

Verdad es caminar sobre las aguas, fe ciega en un mundo ciego.

Pero un mundo ciego se niega a las palabras, se encierra en su dogma, abandona la esperanza y la ilusión a los supuestos abnegados.

Las cenizas cubren, son memoria del fuego en colores grisáceos, no son más que restos de lo que alguna vez fue, de lo que era en otro tiempo.

Verdad es comer cenizas, indulto a las llamas.

Pero las tinieblas muestran su rostro, tras la máscara no es una bella faz, sino el milagroso ser, el despiadado monstruo. 

 Verdad es luz porque muestra todo cual es.

Las caricias no son verdad ni mentira, solo son emanaciones de un alma sencilla, ramas que crecen a la luz, raíces que se aferran al  suelo.

Verdad es el gesto, con el que te acuno en mi cuerpo.

Los corazones sienten, les duele y se ocultan. Se abrigan en dudas, se cubren de mentiras o incluso 
dejan al viento la incertidumbre.

Verdad, es una simple palabra que usamos, cuando al corazón afronta la realidad.


Y verdad aún es mi deseo y mi sueño.

Verdad es un ser sempiterno a la mañana en que del mar me alejo.

Verdad es mi agonía de verte, y  mis ojos duelen.
 
Verdad es mi ser respirando, y con fuego quema el viento.

Verdad es ese secreto, al que arrojamos  nuestro sendero.

Verdad es un deseo por existir con el máximo grado de sinceridad.

Verdad es la hora en que junto a las ánimas, al canto y baile uno es libre.

Verdad son los ojos que te dejan ser celofán.

Verdad de los labios, palabras para ti y nadie más.

Verdad es este momento en que lees,  te abrazo y te quiero.

Verdad es espíritu, no vacuidad.


Verdad es esta hora, en que por las letras me libero.


jueves, 16 de agosto de 2012

Reflexionando un momento


Suelo tomarme la noche muy en serio. Son esos momentos en que la luz taciturna y apagada de la calle entra por la ventana y me hacen susurrar palabras a nadie, al silencio o a mí mismo si es que alcanzo a escucharme.

Otras tantas son las noches que paso al filo de las letras, plumas pinceles y tinteros. Ideas de color, o letras que enumeran sinfín de tonos captados entre el sueño, la madrugada y el amanecer.
Huele el silencio a pasto y tierra mojada, sabe a concreto y otras a cal quemada. Pero se respira en lo profundo, en lo interno. Se desea la sensación y ésta vuelve a través de las horas de la hechicería, magia y espejismos. 

Puede que esté dormido y sueñe que escribo, o tal vez escribo el sueño que debería estar viendo tras los ojos y que de un modo u otra busca tocar por lo menos el cristal que le separa de ésta realidad.

Murmullos de la noche, y Noche bailando afuera con un Nesu[1] recién llegado del África.
 
Puede ser que sean estas las horas e que me hundo en los pensamientos de mayor carga onírica y de penumbra;  poco a poco me dejo envolver entre las sombras, dejo que las ideas taciturnas, la onírica desaforada y letras sin sentido o cortadas a la mitad entren a mi alrededor, como si escuchara heavy metal y moviera la cabeza al son del gran arco previo al coro.

Noches en que escucho voces contándome historias, les llamo Noche, les llamo los cantos del viajero, sonidos venidos de ensueño. Horas abandonadas de la luz astral de la estrella más cercana en que me refugio dentro de libros, arcanos, raros e incluso llenos de ironías y sarcasmo.

Y pongo esa mirada perdida en el espacio, que me lleve al cosmos, me lleve más allá de Sirius o cuando menos me deje pasear por la biblioteca de Marte. Siento esas caídas al tiempo ancestral y abominable de un éter ambiguo y monstruoso, o me ´pierdo entre tantos pensamientos hasta caer en un lapsus de inconsciencia y debato con ese otro yo que está encerrado en el baúl.

Se invocan a los seres que también bailan a estas horas, para pasearlos dentro de ésta dimensión.

-Eh Jefe, ¿que anda haciendo?-

Se escuchan sus voces, ahora tratan de entrar a mi mente, ¡ah!, ¡quieren preguntarme sobre este mundo y desearlo!, ¡quieren entrar en él!

-¿Por qué la cara tan abrumada?, ¿no sería mejor si tuviera la luz prendida?- Dice una voz a mi lado. ¡Los seres están aquí, han entrado a ésta dimensión!

Y en un acto desesperado, los seres se arrojan hacia  el interruptor de la luz…

-¡No prendas la luz! ¡Matas la bruma, a la terrible penumbra que come todo y abarca los confines de la realidad!- le grito al monstruito que ya llevaba un rato dando vueltas alrededor de la silla tratando de llamar mi atención.

-Pero jefe,  allá afuera hay un poste de alumbrado, hay bastante luz, además con la luz prendida no estaría tropezando.- Me decía señalando la obvia luz emitida del exterior colándose a través de una rendija de la ventana cerrada. No me importaba dar vueltas alrededor de la habitación cada tanto al agotarme del pensamiento redactado.

-Ahhh, pero es que caigo entre las rocas multidimensionales de un abismo sin control. –le decía, parecía que muchos de mis pensamientos y palabras no llegaban realmente a coincidir.

-Jefe, son las sandalias…- Decía el monstruito con ese gesto que ponen los niños cuando tienen el objeto señalado entre manos.

-Mmm.-

-Bueno, si quiere siga en su penumbra, yo estaré en el televisor por si de aburre de sus sombras y sus hojas para colorear.- dijo el monstruito al encender el televisor y sintonizar uno de esos canales de caricaturas. No tardará en aburrirse y probablemente encienda la consola y juegue videojuegos otra vez hasta el amanecer mientras sigo escribiendo.

Creo que si sigo así cada noche, podría tener todo un poblado de monstruos viviendo a mis costillas.



1 El Nesu es un espíritu africano con cuerpo de simio. Es salvaje y atroz, pero se le combate con música bien entonada, es cuando el Nesu baila tan desenfrenadamente que su cuerpo se desarma y salen partes por todos lados... por si tenían la duda.

lunes, 13 de agosto de 2012

Y qué ha sido de...

Argh! , me he escapado de la nave mortinfanga en la que los monstruos intrgalácticos me han tenido cautivo. No tengo mucho tiempo para ahcer esta pequeña nota y arrojarla al espacio, con esperanza de que sea leída por alguien en el cosmos.

Han sido dias llenos de cosas interesantes, ah estos tiempos tan interesantes.

Tras la vuelta al viaje de la selva, me embarqué e una misión por el arte: mi nave atracó, asaltó y derribó a otra nave mercante llena de tesoros artísticos y los repartimos entre los miembros de la expedición, pero no era suficiente, por lo que fuí mas lejos y traté de seguir a los mercantes para así "ayudarles" a repartir más cultura a otros.

Poco iba a saber que acabaría en una nave monstruosa de los Mortínfangos y sus tantos que haceres (incluso el vigilar el impacible y mórbido libro de rostros, un total arcano lleno de peligros).

Creo que me han escuchado, dejo esta nota y  espero volver... pronto.

Natanael de Ast'av Jun

martes, 3 de julio de 2012

° Viaje a Chiapas °


Y al tornar los ojos atrás, sentí el sol brillante de la selva, el sonido de los ríos, montañas que suspiraban al seguir creciendo de entre templos y ruinas. Las voces grabadas en roca.

Hoja de jade, llévame de vuelta a casa, que los vientos sean presagio de las palabras de Ventura y Sía, que encuentre el camino entre tanto caos urbano.

1°/2° Día(s)

La noche marca la partida, las doce en los relojes dicen que es tiempo de viajar, aventurarse lejos cuando el sol se esconde en su inframundo.

Pero es tiempo de viaje, y la salida apremia mientras nos alejamos de una urbanidad hasta una metrópoli incandescente, partida en horas, tiempo alzando el vuelo en monturas de dragón, olvidando cacofonías de una ciudad de concreto y arena.

Y el aroma a selva llegaba, tierra húmeda, lluvias imponentes.



Hacia las montañas, a los pueblos en lo altos de la selva, un recuerdo de hogar que me es conocido, ser olvidado al mundo que se jacta de su avance y abandonarme a los colores impresionantes en nubes, montañas, cerros y bosques.



Sonidos venidos de todos lados en mercados, el recuerdo se torna de color, desempolvada la mente para mantener el paso.

Bossa Samba antes de partir al sueño.



3° Día

Los ojos se impresionan, se encuentran con reflejos de luzen tierras añoradas. De cientos de aromas, cafés, arboles, mercados, chocolates, huaraches.

Arribo de muchos otros que añoraban la tierra y al poblado, rostros de gran diversidad de facciones y colores. 

Y la Ceiba crece hacia el cielo, jardines ocultos con aromas exóticos;  a lo largo de calles pueden verse los montes elevarse, vertiendo su aire puro en cada ser que siga sus pies.

Las sombras tornan las luces en un brillo más esplendoroso, parece otra especie de día, una noche cálida entre miradas.

Café para la mente, té para el espíritu.

4° Día

Las tierras altas se apartan y alejan, ahora hacia antiguas rocas en la profunda selva.

Torrentes implacables, cascadas que hacen ver grifos como solo un control insignificante. Que en gracia de La caída del agua trae brisa acuática al alma y siga el camino hacia tierras aún más cálidas.

Tormentas y bastiones, ruinas exhalando vapores de cal húmeda. La herencia dada por los señores de Bakal-Ham.

La perdida material no es importante, la selva lo es, ver más allá del físico  y visualiza la emoción más real, verdadera no ante la vista, pero sí ante los ojos.




Son tiempos interesantes.

5° Día

Es en lo profundo de la selva donde laten las piedras verdes, llaman y hay que ir a ellas desde los ríos.

Y es maravillarse ante la fusión de la antigua memoria y la nueva vida, selva y templo en uno, verdaderos arboles, inmensos a la vista y gratos al corazón. Juntos en armonía por centurias.

Pues aquel cerro que se alza lleno de verdes brillantes, es también hogar de espíritus que cuentan su historia en roca, sus costados aún son la memoria de su entierro y hoy despiertan los Muros Pintados de nuevo.

Hoy la noche es rio, insectos, animales, el aroma vivo al cerrar los ojos en la selva lacandona.


6° Día

La Selva lacandona, mí amada selva.

Vida en jade, da un sitio a mi ser dentro de tus ríos, ceibas, jaguares, aves y tierras. 

Que recupere el reflejo, que al verme de nuevo, sepa que estás por siempre dentro.

Es una noche larga, pues el camino nos lleva de nuevo a lasmontañas, que el tiempo no siga, que el avance sea lento y no nos hielen los vientos y lluvias, que haya hogar de vuelta en el Lugar donde nace el agua.

7° Día


Dentro de las fauces de la tierra se encuentran ciudades minerales. La imaginación se da rienda suelta entre las luces y las sombras de la roca sedimentada que cae en gota/estalactita y la estalagmita se eleva hacia su madre.
 
A la noche, sonidos étnicos, gitanos y cánticos crean ambientes revolucionarios para así llegar  a la hora onírica antes del alba.

8° Día

Hoy visitamos la casa de piedra, y el señor jaguar murciélago nos recibió, dejándonos entrar a sus templos.

Hacia adentro, al Palacio del Inframundo, que refleja los esqueletos de los vivos, al salir vimos los cuatro soles y al seguir ascendiendo  vimos las fauces del monstruo de la tierra sonriendo. 

El camino siguió hasta el Templo del espejo humeante y finalmente la cúspide que fuera el punto más alto de todos, más alto que el templo sol/agua de los creadores de dioses… solo arriba de ese sitio está elcielo.


9° Día

Noveno día para la tierra y sus crecientes formas. 

Lagunas azules y brillantes que viven de la misma fuente.

Y rumbo a la selva ligera, el sonido del caer del agua en tantas cascadas van guiando los pasos, arriba y hacia adelante. 

El agua resplandecía al sol, la brisa llegaba a todo el valle y daba forma con sus senderos a caminos para llegar hasta esa corona acuosa y sus arcoíris efímeros. No hay otro sonido que no sea la caída y toda su fuerza, caída hacia el suelo, a la tierra, a las rocas, sobre el cuerpo, en la frente, brazos, ojos.

10° Día

Más allá del pueblo donde Nace el agua, en lo alto se encuentran otros pueblos llenos de misticismo y colores. 

Que el pueblo de los Hombres Murciélago nos hable del maíz, del universo en códices textiles, de los rubros del universo.


Que sea en el extraño templo de los Chamula en donde lo sagrado sea tan ajeno a este mundo que dote de misticismo las memorias.

Y esa noche deseé tiempos interesantes y que en suerte y azar cayera lo inevitable, que la Vox Urbana cantara el hexentanz y que de lejanas tierras surgiera tan añorada y onírica figura que en laureles extraños y selváticos dejara caer la hora de las brujas.

11/12° Día

El último amanecer en este sitio que me motiva y emociona, que logra hacer que la raíz primitiva se sienta fresca y viva y me haga recordarle y sentirle como un hogar sagrado.

Duele el alejarse, más al verla quedándose atrás en las altas montañas sin saber cuándo volveré a verla o sentirla. 

Y mientras la nostalgia se asienta, veo una ciudad española erigida en ladrillos, torres de tiempo, arcos artísticos y la última Ceiba que veré en un tiempo. 

Un templo en ruinas acrecienta la sensación y a las horas hay que retornar, montar vuelo y viajar lejos nuevamente, ahora hacia la tierra de cantera, aquel sitio al que llamo casa.



Hoja al viento, hoja de jade; alma de la selva y roca de dioses, que fluya, viva el rio/sangre/tierra de tu existencia en mis venas.

Sea en mis sueños que te vuelva a ver, que seas grandiosa, viva, verde, oscura, azul, brillante, blanca, amarilla en tu atardecer.

Tus días lejanos sean mis noches oníricas, volveré algún día.

- Nathaniel -

martes, 19 de junio de 2012

Retorno a la Selva

A siete horas de zarpar, la tripulación preparaba los suministros, provisiones y preparaba la nave. 

Desde una mesita de descanso, el capitán seguia bebiendo el té mientras su segundo de abordo hacia el trabajo de embarque.

La brisa acariciaba los mástiles, se abría paso entre tablas, cuerdas y hombres para ir y venir a su antojo hacia el grisáceo paisaje.

Era cierto, el clima antojaba tormenta, deseoso de caer en picada sobre las cabezas, ondular las mareas y azotar cuanto fuera posible. el capitán sonreía.

Las rutas estaban marcadas, hacia el sur , siempre hacia al sur, lejos de la ciudad, lejos de todo lo habitual en el camino.  La selva tropical era buen motivo de viaje, un paraíso entero, que si bien tenía ahora rastros "civilizados", aún poseía su propio latido, una voz contrariante al ambiente uraño y urbano, un aroma cálido, húmedo y fresco.

Una parte es ver monumentos ancestrales, recuerdos de un mundo ahora perdido en la memoria humana, reconocible entre las miradas oníricas, reconstruida por expertos en cientos de libros e investigaciones.  Aventureros que han encontrado riqueza a sus ojos, autóctonos que protegen la vida de la selva.

Por otro lado, es el deseo de lejanía, de encontrar refugio en la selva, en el sonido que habita más allá de toda cantera, roca y pavimento. Un sitio que represente lo sagrado, lo místico, que renueve el interior, purgue la falta de asombro o emoción y de paso a algo más real, vivo como la tierra, los rios, las cascadas, templos, animales, árboles.

Paz, paz en el interior, que las aguas se calmen y dejen atras la tormentosa noche. Tranquilidad de una tierra húmeda y selvática.


Después de tres años, pisar nuevamente las tierras de los Mayas, visitar la ciudad de K'inich Janaab' Pakal, la tumba de la Reina Roja. En las altas montañas ver el Lugar de los Murcielagos, el ojo de agua en Chamula, Piedras Verdes, Agua Azul y siete colores en las lagunas.

Volver a la Selva.