domingo, 11 de agosto de 2013
viernes, 9 de agosto de 2013
Stargazer
Stargazer: Una sátira rock, Libro I by Ricardo Jasso MoedanoMy rating: 5 of 5 stars
Cuando leí este libro hace un par de años, leí lo que muchos Heavys sienten y viven , la vida con la música de fondo que sentimos , las rolas o las letras que vienen a la mente en nuestro diario caminar y las bandas que tanto nos han acompañado, una novela increíble ( Es Mexicano chingao!!).
View all my reviews
sábado, 27 de julio de 2013
Try
A veces, usar un modelo más "moderno" para comunicarme me cuesta. Recuerdo cuando empecé a usar blog y mi emoción de tener un espacio para escribir se veía un poco frenado por no acostumbrar el publicar constantemente.
Ahora quisiera darle una oportunidad a otro aparato , más para hacer nota de esos pensamientos ligeros y dejar los textos más longevos para la máquina.
Acordame más veces que soy Natanael.
Ahora quisiera darle una oportunidad a otro aparato , más para hacer nota de esos pensamientos ligeros y dejar los textos más longevos para la máquina.
Acordame más veces que soy Natanael.
martes, 11 de junio de 2013
Mi Steam-Cannabis
De miradas perdidas en el horizonte, una vuelve y se vuelca
en el matiz del paisaje. Dentro del muy variado y
maquillado horizonte, se incluyen tonos delirantes entre los que destacan los púrpuras, verdes y azules kamikaze.
Recuerdo este sueño, es el que tuve alguna vez cuando era
pequeño, pero me dijeron que no podía todo ser color verde intenso y le puse
otros colores para que creyeran que estaba cuerdo.
Y creo que estoy cuerdo, solo que no concuerdo a la hora de
ver los tonos que me devuelve la mirada en el entramado alejado de la pupila y
que se reflejan con tanta confusión junto con los sonidos y los movimientos.
Pero primero vayamos a cómo es el horizonte.
Recuerdo bien como entraba
la luz por la pupila, esa cosa que se pegaba en el cerebro, se
desbordaba por transducción a las neuronas y se revolcaba en pedazos en los
hemisferios. A veces el cuerpo calloso interviene y le da algún nuevo matiz,
sustituye uno que otro engaño con tonos más veraces y cuando hago esto de
recordar, me vienen a la mente esos delirios fugaces.
Arrancando unos cuantos trozos de tierra, los pego en el
cielo para darle algo de tridimensionalidad, para que haya algo más que tocar
con la mirada, e igual, arranco del cielo algunos cuantos gramos y se los
aviento al agua, como si fuera limonada y la agito para que el oleaje haga
sombras y más formas.
Respirando mi Steam-Cannabis, sueño que me veo en sueños,
preguntándome lo que es etéreo, destilando lo real del onírico pensamiento.
No es que el mundo sea bárbaro y violento, solo diluyo la
supuesta verdad en un líquido ámbar con tonos de anís y ajenjo, el cual dejo en
una olla hirviendo mientras me suelto a los pensamientos en un desván viejo.
Siento que esas ideas son algo inciertas y volátiles; que no
es que sea verde o amarillo, solo que es violeta confundido en un prisma sin
brillo.
Son ilusiones que crean los que han perdido el sueño y vagan
en un mundo de sombras, limbo de los atestados por sus pesares, temerosos al acecho
en sus reales pesadillas.
Repongo la caldera y pongo algo más de ámbar, por un momento
creí ver un atisbo de terror asomándose por la ventana, pero era de esperarse
que entre sueño y sueño se pierda un poco el efecto.
Ahora solo es que me diluya en pensamientos de coloraciones
parpadeantes que, danzando, brincan del suelo y se desmayan en el firmamento.
sábado, 6 de abril de 2013
Existe otro reloj.
Qué es un reloj, sino un vago recuerdo de lo que se llama
pasado, una ligera ilusión del supuesto futuro y un peso metálico del presente,
lo único real.
Hay más de una de estas maquinarias de ilusión y cada una posee
cualidades distintas.
Tengo un reloj, lo suelo usar para saber a qué hora tengo
que hacer las cosas. Su carátula sin números me suele acompañar durante mis
viajes diarios, en una especie de cotidianidad, un diario caminar entre
asfalto, grava y acera en la ciudad.
Dentro de esa caja plateada se encuentran las horas
repartidas a éste mundo, al aspecto que se llama normal. Cada giro en sus
oscuras manecillas, cada dígito en su calendario me indican las actividades, el
tiempo que me resta, el tiempo que aparenta existir.
Suelo usar otro cuando viajo. No un tanto a ciudades, sino a
eventos, a portales a través de los que accedo a una confluencia completamente
distinta. Una armonía entre la cacofónica normalidad.
Pero hay otro reloj…
No es del tipo con correas y hebillas como los otros, ni
suelo cargarlo, llevarlo a viajes o incluirlo en la cotidianeidad. Su caja es negra, con los doce marcados en romano. Al centro de
su tapa también tiene un pequeño ojo, una ventana a su interior que permite ver
las manecillas señalando.
La parte de atrás también tiene su ventana hacia el
interior, muestra el metálico corazón girando, desenrollándose y teniendo un ritmo
propio.
Sus horas cuentan una historia distinta a los otros. Cuentan
la historia secreta, ocultos deseos de la mente, añoranzas en las horas taciturnas,
destellos de una ficción que rivaliza con la realidad.
Abrir la tapadura y verlo trabajar, verlo vivir en mecánica
instancia me lleva a un destino distinto, un desliz de la realidad en algo más
que éste suelo, éste aire, éste sitio.
Es diferente pensar en el tiempo que hay para hacer las
cosas que se tienen que hacer, al tiempo que uso para hacer cosas.
Unos cuantos giros sobre la maquinaria, dejar que el muelle
gire y le dé vida al péndulo que a su vez, en maravillosa armonía, gira los
engranajes y hacer que el segundero dance alrededor, acariciando las horas,
mientras que el minutero lleva el vals mayor.
Tiempo en la ficción, visión de un mundo interior,
extrapolado a tics y tacs, destinado a girar en efímera dimensión que nuestra imaginación
nos hace creer real.
Son robados unos cuantos giros para mí mismo, durante la
noche y la madrugada en la actividad, tomando del cansancio unos cuantos sueños
y vertiéndolos en notas, hojas o libretas mientras las brujas siguen afuera
brillando en las montañas.
Porque el tiempo y las letras son una abstracción, medios en
que se crea la realidad; entre lo que es, cómo sería o lo que podría ser, la
redacción de la idea y el supuesto lapso en que esa idea transcurre o lo vieja
que es.
Las letras se oxiden si pasan demasiado dentro de un cajón,
el tiempo se olvida cuando se está dentro de la abstracción.
Una idea perdura y logra romper la prisión del tiempo, toma
su época, forja su esencia y se deslinda de su supuesta fecha.
Cronos despierta sumergido en una bañera de tinta y danzante
invoca a otras criaturas sempiternas en el espacio en blanco que ha dejado una
Supernova.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
